¿Cómo era la vida de los niños en la Edad Media?

Nuestros medievalistas responden a las preguntas que nos hicieron nuestros seguidores en las redes sociales

manuscript illustration depicting a group of boys watching and cheering for two other boys who are riding on barrels and using spears to pretend to joust, with one boy falling off his barrel

Initial Q: Gillion’s Sons in a Mock Joust (Letra capital Q: los hijos de Gillion en una justa simulada) (detalle); 1464, Lieven van Lathem y David Aubert. Témperas de colores, oro y tinta. Museo Getty, Ms. 111 (2013.46), fol. 60v

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La niñez era un poco distinta en la Europa de la Edad Media: una época sin escuelas públicas, sin deportes organizados y sin los avances en materia de salud y seguridad que hoy en día solemos dar por sentados (¡por no hablar de las pantallas que hipnotizan a los niños del siglo XXI!).

La Edad Media, o época medieval, abarcó a grandes rasgos desde el siglo V hasta finales del siglo XV, es decir, desde la caída del Imperio romano hasta el inicio del Renacimiento en Europa Occidental. Entre los acontecimientos más importantes de la época se encuentran las Cruzadas, la peste bubónica, la adopción de la imprenta, el auge de los magníficos manuscritos iluminados y la fundación de las primeras universidades. La población medieval consideraba la niñez como una etapa de la vida distinta, separada de la infancia y de la edad adulta; aunque ese período duraba bastante menos que en la actualidad, según explica Larisa Grollemond, curadora adjunta de manuscritos en el Museo Getty. La niñez terminaba y la adolescencia comenzaba entre los 12 y los 14 años.

“Aun así, la niñez se consideraba una etapa de desarrollo, durante la cual los niños necesitaban orientación y cuidados para crecer”, explica Grollemond. “A pesar de las elevadas tasas de mortalidad infantil (hasta un tercio de los bebés morían en su primer año de vida y hasta la mitad de los niños mayores, antes de los 5 años), por lo general los padres amaban y valoraban a sus hijos, y los adultos comprendían que los niños tenían capacidades y necesidades diferentes”.

¿Cómo era exactamente la vida de los niños en la Edad Media? ¿Cómo pasaban sus días y en qué se parecía la niñez a la que viven las personas en el mundo moderno? Invitamos a nuestros seguidores en las redes sociales a formular sus preguntas; Grollemond y Elizabeth Morrison, curadora sénior de manuscritos del Museo Getty, brindaron sus respuestas. Continúe leyendo para conocer un poco más cómo era la vida cotidiana de un niño en la Europa medieval.

Trabajo y educación

¿Los niños asistían a la escuela?

El acceso a la educación dependía en gran medida de la clase social. Para los trabajadores agrícolas, que constituían la mayor parte de la población medieval, la educación formal no era accesible y tampoco se consideraba necesaria.

¿Qué ocurría con los niños de las clases sociales más altas? ¿Y en qué se diferenciaba la escolarización de los niños y de las niñas?

Si los padres de la clase media o de la baja nobleza deseaban que sus hijos recibieran formación, sus opciones se limitaban en esencia a la educación en el hogar o a la educación religiosa (por lo general, en instituciones cristianas, aunque también existían escuelas judías similares que atendían a esas comunidades). Algunos monasterios educaban a los varones con la idea de que más adelante se convertirían en clérigos o se unirían a comunidades religiosas, y las escuelas catedralicias de los centros urbanos ofrecían una formación específicamente cristiana. Por lo general, en cualquier caso, “recibir educación” significaba aprender a leer y escribir en latín, así como instruirse en retórica y lógica. Un niño que completaba su formación en una escuela catedralicia podía luego continuar con una educación más amplia que incluía el “cuadrivio”, es decir, aritmética, astronomía, geometría y música. Algunos de esos estudiantes podían después ingresar a una universidad para estudiar derecho, teología o medicina.

Los varones de las clases nobles inferiores podían comenzar a formarse como escuderos desde apenas los 14 años y recibir una especie de “educación” como parte de su entrenamiento para convertirse en caballeros. Esto podía incluir la instrucción en temas religiosos, así como en las habilidades prácticas de combate y de equitación necesarias para acceder a la caballería.

set of upper body steel armor and helmet on a small child sized mannequin, featuring brass and gold designs on the armor and red inner lining

Armadura del infante Luis, príncipe de Asturias (1707-1724); 1712, probablemente Jean Drouart. Acero, oro, latón, seda, algodón, hilo metálico, papel. The Met, adquisición, Armand Hammer; donación de Occidental Petroleum Corporation, 1989

An illuminated page. A behaloed woman holds a book for a smaller behaloed woman to read

Saint Anne Teaching the Virgin to Read (Santa Ana le enseña a leer a la Virgen); hacia 1430-1440, Maestro de Sir John Fastolf. Témperas de colores, pan de oro y tinta. Museo Getty, Ms. 5 (84.ML.723), fol. 45v

Por lo general, las niñas de las clases más bajas no tenían acceso a la educación formal más allá de las tareas domésticas; mientras que las niñas de la nobleza podían recibir enseñanza de sus madres, de las monjas en los conventos o de tutoras y otras mujeres de manera privada en el hogar. Estas últimas estudiaban latín y también podían aprender las artes cortesanas propias de su posición social, tales como el bordado, el baile y la música, a menudo junto con varias lenguas vernáculas y las habilidades necesarias para administrar una casa o finca grande: supervisar la producción agrícola, gestionar las finanzas y dirigir a los sirvientes.

¿Tenían tareas para casa?

En cierto sentido, sí. Para los alumnos de las escuelas monásticas o catedralicias, la memorización de enormes cantidades de información constituía un componente fundamental de su educación. Por otra parte, usaban tablillas de cera reutilizables para practicar la escritura y la aritmética.

¿Tenían que realizar tareas domésticas?
Eso dependía en gran medida de la clase social. La población agrícola rural, que constituía la gran mayoría de la población medieval en Europa Occidental, tenía hijos a quienes se les confiaban diversas tareas domésticas desde una edad bastante temprana. Entre esas tareas podían figurar el cuidado de los animales (en particular, de animales pequeños tales como gansos, gallinas o cabras), el mantenimiento del huerto, la ayuda a los padres en la cocina, el cuidado de la ropa, las labores agrícolas (siembra o cosecha) y la atención a los hermanos.

Por lo general, los niños de las clases sociales más bajas estaban destinados a seguir los pasos de sus padres, y la mayoría de los varones se convertían en trabajadores agrícolas; mientras que las niñas recibían formación en las tareas domésticas relacionadas con la crianza de los hijos y la gestión del hogar. Los niños varones (y, en algunos casos conocidos, también las niñas) de familias de artesanos por lo general se formaban en el oficio familiar trabajando como aprendices.

Los niños de lo que podría denominarse “clase media” ―especialmente en el siglo XV― dejaban el hogar a una edad bastante temprana según los parámetros actuales (entre los 10 y los 14 años) y ya trabajaban a principios de la adolescencia como aprendices o como sirvientes domésticos en otras casas para ahorrar dinero con el fin de casarse a la larga y formar su propio hogar entre los 20 y los 25 años.

Salud y seguridad

¿Qué tipo de enfermedades padecían los niños? ¿Cuál era la esperanza de vida?

Las tasas de mortalidad infantil tan altas durante la Edad Media europea se atribuyen a complicaciones derivadas del parto y a problemas congénitos, a enfermedades infecciosas (gripe, difteria, sarampión, tos ferina o disentería), a complicaciones de resfriados e infecciones comunes, a una nutrición deficiente y a riesgos ambientales (accidentes físicos, caídas, etc.). En la Edad Media, un niño que sobrevivía hasta los 5 años tenía muchas probabilidades de llevar una vida plena, por lo general hasta los 60.

manuscript page featuring an illustration of an oxen-drawn cart rolling over a child, and a woman kneeling and praying beside it with two angels above

The Mother of Allegranzia Appealing to Saints Almo and Vermondo to Save Her Child (La madre de Allegranzia suplicando a los santos Almo y Vermondo que salven a su hijo) (detalle); hacia 1400, atribuida a Anovelo da Imbonate. Témperas de colores, pan de oro y tinta. Museo Getty, Ms. 26 (87.MN.33), fol. 8v

En esta ilustración, una madre reza a los santos Almo y Vermondo para que salven a su hijo, que ha resultado herido por un carro.

¿Es verdad que los padres pobres vendían a sus hijos?

No los vendían, sino que los entregaban. Los padres que no podían costear el cuidado de sus hijos tenían la posibilidad de internarlos en un convento o monasterio como oblatos, o bien dejarlos en una iglesia u otra institución eclesiástica, o en un hogar para expósitos (por ejemplo, el Orfanato de Dubrovnik, inaugurado en 1432, contaba con una ventana donde los padres podían dejar a sus hijos sin revelar su identidad). También era bastante habitual que los niños abandonaran su hogar a la temprana edad de 10 años para trabajar como aprendices o sirvientes en otros hogares.

Diversión y juegos

¿Con qué juegos y juguetes se entretenían?

A pesar de la necesidad de ayudar en las labores diarias, hasta los 6 o 7 años, los niños se dedicaban principalmente a jugar (si alguna vez ha intentado que un niño de 4 años realice una tarea concreta, entenderá por qué). ¡Y jugaban con muchas cosas! Algunas de las más populares eran los sonajeros, las tabas (un juego similar a las matatenas), los caballitos de madera, las peonzas y los aros de madera que se hacían rodar con palos. Los niños jugaban a lo que podríamos llamar “juegos de mesa”: backgammon y ajedrez. Los muñecos eran uno de los juguetes más comunes en la niñez, y a menudo los fabricaban los padres o los propios niños con trapos y otros desechos domésticos; no obstante, también hay pruebas de que se podían comprar muñecos de materiales más finos.

Se preservan muy pocos ejemplos de juguetes infantiles, ya que solían estar fabricados con materiales que no eran muy duraderos: madera, cera y tela. Se conservan algunas miniaturas en peltre, bronce y otros metales, por ejemplo, la que se muestra a continuación. Sin embargo, para conocer los juegos y juguetes de los niños, nos basamos ante todo en imágenes de manuscritos y en referencias y descripciones escritas.

small bronze sculpture of horse and rider with rider holding long spear

Caballero a caballo de juguete; siglos XIII-XIV, Europa. Bronce. Museo de Arte Walters

Los niños también participaban en muchos tipos de juegos en grupos: juegos de fantasía (torneos simulados); inflar vejigas de animales como si fueran globos; la gallinita ciega (un tipo de juego de persecución en el que el perseguidor tiene los ojos vendados); el escondite; y el látigo (los jugadores se ponen en fila, se toman de la mano y el líder de la cadena corre de un lado a otro para intentar que los demás se caigan o suelten la mano). Las actividades de temporada para los niños eran las mismas que en la actualidad: nadar, trepar a los árboles, patinar sobre hielo o jugar a las peleas de bolas de nieve.

¿Los niños realizaban actividades artísticas y manualidades?

Parece que los niños fabricaban muchos de sus propios juguetes; pero, aparte de eso, se dedicaban a aprender actividades que podríamos considerar manualidades domésticas, como la costura o el bordado.

¿Tenían mascotas?

Por lo general, no. La mayoría de los animales domésticos de las clases más humildes (perros o gatos) desempeñaban principalmente funciones utilitarias, aunque cabe imaginar que los niños tenían una relación afectuosa con los animales de su familia. Se sabe que, en ocasiones, los niños de la nobleza tenían mascotas, en particular perros, gatos, aves, ardillas e incluso monos.

manuscript illustration depicting an assortment of people of different ages walking next to a church with their dog

Villagers on Their Way to Church (Aldeanos de camino a la iglesia) (detalle); hacia 1550, Simon Bening. Témperas de colores y pintura dorada. Museo Getty, Ms. 50 (93.MS.19), anverso

¿Se conocen canciones de cuna de la Edad Media?

Tenemos algunas pruebas de que las madres medievales cantaban canciones de cuna a sus hijos, pero faltan más detalles al respecto. Se supone que muchas de las canciones infantiles que conocemos en la actualidad son más antiguas; sin embargo, las versiones que nos resultan familiares se registraron por primera vez en el siglo XVII o en épocas posteriores.

¿Tenían los niños de la época medieval un sentido del humor absurdo? Sería como el “6-7” de hoy en día: ese tipo de humor que solo tiene sentido o es gracioso cuando pasamos por determinadas etapas del desarrollo cognitivo.

No disponemos de ninguna prueba que lo demuestre, pero estamos seguros de que a los niños de la época les parecían graciosas las cosas absurdas; gran parte del humor para adultos de la Edad Media que conocemos se compone de chistes sobre excrementos, por lo que debemos suponer que a los niños también les gustaban las tonterías.

¿Se creaban libros destinados solo para el público infantil?

En la Edad Media, no existía la categoría de “literatura infantil” tal como la concebimos en la actualidad; pero sin duda se creaban obras pensadas para los niños o que podían interesarles, a veces en forma de lectura, aunque con mayor frecuencia mediante la lectura oral o la representación: fábulas de animales (Esopo era muy popular), romances, textos con fines educativos sobre historia, filosofía, ciencia y religión, manuales sobre modales y comportamiento social adecuado, y poesía sencilla. También contamos con varios manuscritos que según sabemos se utilizaban para enseñar a leer a los niños, a menudo con el alfabeto agrandado para que fuera fácil de memorizar.

¿Qué dulces comían los niños?

Sin duda, los dulces se veían un poco diferentes a los de ahora: para niños y adultos, ciertos productos tales como los frutos secos y la miel eran golosinas. En el caso de las personas más adineradas, tanto los niños como los adultos consumían dulces con sabor a jengibre o canela, frutos secos confitados, y tartas y pasteles de frutas.

Convertirse en “adulto”

A medieval illumination of lords and ladies in a hall. The women wear tall pointed princess hats.

The Marriage of Louis de Blois and Marie de France (El matrimonio de Luis de Blois y María de Francia) (detalle); hacia 1480-1483, Maestro del Getty Froissart. Témperas de colores, pan de oro, pintura dorada y tinta sobre pergamino. Museo Getty, 83.MP.150.288v

María de Francia se casó a los 11 años en 1386.

¿De qué manera pasaban los niños a la edad adulta entre los 12 y los 14 años?

Las niñas (en general, las damas de la aristocracia en mayor medida que las niñas de las clases más bajas, que podían casarse a finales de la adolescencia o a principios de los 20 años) podían contraer matrimonio a esta edad, y se esperaba que tanto los niños como las niñas asumieran más responsabilidades sobre sí mismos y en su trabajo.

En torno a los 12 y los 14 años, aunque esto variaba en cierta medida, las personas alcanzaban la mayoría de edad y, por lo tanto, podían ser responsables ante la ley como “adultos”. Era posible juzgar a los adolescentes por delitos o casarlos, pero se los consideraba adultos jóvenes y no niños. En casi todos los casos, la mayoría de edad legal (sobre todo a los efectos de heredar) comenzaba a los 21 años, y por lo general no se casaban hasta los 20 años, aunque las mujeres de la nobleza solían hacerlo a una edad más temprana ―incluso a los 11 años― por motivos políticos o económicos.

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